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natur-1330_1 (Small).jpgRecorrer los hermosos parajes del altiplano chileno es enfrentar una travesía en una tierra solitaria, marcada por la presencia de impresionantes salares plagados de flamencos y otras aves que sorprenden por su belleza y adaptación a la altura.
Para llegar a estos parajes hay que subir en vehículo tracción 4 ruedas desde Calama, hacia el paso fronterizo de Ollagüe. Es muy importante llevar alimentos, agua y bencina para dos días y así poder sobrellevar un camino de tierra con mucho viento y donde no existen sitios que suministren productos básicos.
Hay que llevar ropa abrigada, pues el altiplano, ubicado entre 3.500 y 4.500 m. de altitud, presenta una temperatura promedio de 10º C máx. y -5º C mínima. Además durante la época estival, entre dic. y marzo aparece el típico fenómeno del invierno boliviano, que incluye nieve y granizo; agregando belleza a los ya sobrecogedores escenarios del altiplano chileno. Estas precipitaciones pueden cambiar la fisonomía de los caminos, por lo que es necesario informarse de las mejores rutas antes de emprender este viaje. El camino que conduce a la frontera con Bolivia, circunda los imponentes volcanes San Pedro y San Pablo, para luego bordear el volcán más pequeño Poruña. Una vez que se cruza esta cadena volcánica, se ingresa a la depresión donde están los salares.
El primero de ellos es el Salar de Ascotán. Este blanco y plano territorio es la mayor reserva de bórax del mundo y ha sido explotado desde 1900. Entre la blanca superficie hay lagunas donde habitan flamencos. Avanzando hacia el norte aparece el Salar de Carcote, con los altos volcanes Ollagüe y Aucanquilcha. Una vega cercana rompe la dureza del paisaje desértico. Casi 50 km. ascendentes está el complejo fronterizo Ollagüe. Hay Aduana, control agrícola y policía. Ascendiendo 9 km. se llega Amincha, la planta azufrera que recibe, por andarivel, el mineral desde la mina más alta del mundo, a 5.580 m. en el volcán Aucanquilcha.
Continuar camino desde Ollagüe hacia el norte, hay que sortear valles y portezuelos, entre volcanes activos, para llegar al Salar de Coposa. Una vez rodeado y cruzadas las pampas del río Huasco, se llega al Salar de Huasco. Éste parece un gran pantano, donde abundan gran variedad de aves.
El viaje finaliza al tomar el camino que conduce a Pica. Existe la alternativa, antes de dejar el altiplano, recorrer dos hermosos pueblos. Para ello, en vez de tomar el camino a Pica, seguir hacia el norte bordeando el río Collacagua. Por cerca de 125 km. se atraviesan portezuelos y vegas con bofedales, hasta llegar al poblado de Lirima. Fundado hace poco más de una década, su población aymara tiene una fuerte organización comunitaria. Es un pequeño poblado y para llegar a él hay que pasar una alta cuesta, para luego atravesar una extensa pampa con hermosos bofedales. Desde allí deshacer el camino y bajar a Pica y luego a Iquique.
Fuente:.turismochile.cl


El Servicio Nacional de Turismo de Chile, ha iniciado una intensa campaña de promoción destinada a los habitantes del Norte Argentino, para que visiten durante Semana Santa la región de Antofagasta. “Un lugar mágico y sorprendente”, como lo define Roddiam Aguirre, director de Turismo, al cual se puede acceder a través de la ruta internacional Paso de Jama, totalmente asfaltada que, en pocas horas y transitando paisajes de increíble belleza, nos lleva a la costa del Pacífico.

 ”Allí nuestros amigos argentinos podrán disfrutar del mar, del sol y de los increíbles pescados y mariscos que sólo Chile puede ofrecer”, apunta Aguirre. La ciudad, de casi 300.000 habitantes, se caracteriza por sus temperaturas suaves y estables reguladas por la Corriente de Humboldt. Conocida como “La Perla del Norte Chileno”, cuenta también con una extensa gama de ofertas en materia hotelera y de esparcimiento.

 Desde la ciudad se puede visitar el Monumento Natural La Portada, un accidente geomorfológico de rocas sedimentarias y restos fósiles de 32 ha, que se encuentra a sólo 18 kilómetros hacia el Norte, o la Reserva Nacional de la Chimba, a 10 km que cuenta con una superficie de 2.583 ha, en la que pueden encontrarse hasta noventa especies de fauna y flora.

Para quienes prefieran el sol y las playas; El Trocadero, Playa Paraíso, Playa El Huáscar, 8 km al sur, Playa Amarilla, a 11 km, La Rinconada, 26 km al norte y Playa Juan López, a 36 km, sorprenderán a los viajeros con la majestuosidad del Oceáno Pacífico que baña sus orillas.

Desde mediados de lo 90, se instalaron cadenas hoteleras multinacionales, como la Radisson Hotels & Resorts y la Holiday Inn Express, incluyendo además una variada oferta de hoteles, apart hoteles, hostales, residenciales, cabañas y campings para todos los gustos y presupuestos.  Fuente: Eltribunosalta.com.ar