Hay ejemplos de conductas que muestran el liderazgo de dirigentes -funcionarios, empresarios o de organizaciones sociales- con un criterio estratégico, de visión amplia, de integración regional o continental, capaces de superar viejos enconos vecinales, competencias absurdas, celos polÃticos personales o mezquindades lugareñas. En Mendoza, San Juan, La Rioja, RÃo Negro, Neuquén y por cierto las regiones IV y V de Chile, se están dando poco a poco, muestras de estas conducciones de concepción regional. Por cierto, esto implica afrontar a uno y otro lados, actitudes de vuelo corto que devienen de concepciones rayanas en la miopÃa, por lo general nutridas en el resentimiento, en la debilidad de propuestas o en la ignorancia.
Tal vez valga la pena recordar la integración regional vitivinÃcola y la turÃstica, que ha permitido elaborar un diagnóstico institucionalizado, una mesa de dirección y concebido una estrategia común de mediano y largo plazos. Concepción que extiende su relación estratégica conjunta no sólo a provincias argentinas del oeste sino también a grupos chilenos, que a ambos lados de la cordillera comparten el destino de la especialidad, sin haber abandonado diferencias internas ni el esfuerzo de la calidad que impone el mundo a cada uno. Como en vitivinicultura, ya hay en turismo programas regionales y otros especÃficos en el denominado Enoturismo o turismo del vino, que coordina propuestas y acciones entre nuestras provincias y las regiones chilenas hacia el resto del mundo. Se diseñan circuitos turÃsticos integrados, de bellezas y servicios a ambos lados de la cordillera que ya son ofrecidos al mundo como paquetes integrados.
Seguramente, con esa concepción regional, amplia y abierta del liderazgo es que se han manifestado, por ejemplo, los mandatarios de Mendoza y San Juan y alcaldes de las regiones chilenas involucradas, quienes coinciden en coordinar sus respectivas estrategias turÃsticas -es el caso, por ejemplo, de las fiestas del Sol y de la Vendimia o los planes regionales de turismo- para potenciar las propuestas regionales, evitar superposiciones y ampliar la permanencia turÃstica en esta parte del oeste argentino.
De hecho, esta concepción ha movido misiones comerciales conjuntas, integradas por empresarios vitivinÃcolas, del sector turÃstico, frutÃcola, conservero, metalmecánico y funcionarios de las provincias involucradas y de las regiones chilenas.
Por estos dÃas algunas crÃticas se han despertado a partir de los anuncios de coordinación turÃstica y vendimial. Aunque también es cierto que contribuyó a ello la clara intervención del gobernador de San Juan en las recientes elecciones mendocinas apostando a favor del candidato que resultara ganador. Lo que obligará a éste, cuando asuma, a extremar recursos para favorecer la integración entre todas las provincias de la región, sin que se note ninguna preferencia entre algunas de ellas basada en intereses partidarios o por favores polÃticos recibidos.
No obstante, y más allá de las anécdotas menores, la integración -en cualesquiera de sus rubros- requiere ordenar propósitos comunes, a veces superpuestos, a favor de un mejor aprovechamiento regional. Como lo hace en varios aspectos la comunidad europea, el borde sudasiático o como debiera hacerlo el Mercosur.
En el mundo, los bloques regionales le están cambiando la fisonomÃa y las reglas de juego a la economÃa mundial. Han entrado en escena los “Estados-Regiónâ€, integrando economÃas vecinas con historias, producciones y expectativas comunes. Por cierto, muy por encima de los celos entre vecinos que comparten culturas económicas y sociales similares.
En una variada gama de cuestiones y circunstancias ya casi resulta anacrónico hablar de frontera fÃsica, cuando está claro que el mundo lucha por la integración y la liberalización.
La Organización Mundial de Comercio registra 340 asociaciones estratégicas regionales de este tipo, nucleando los intereses de provincias y estados vecinos, desde el trabajo concreto que cotidianamente hacen productores, empresarios, diplomáticos, académicos, ONG, vecinos, deportistas, turistas, artistas. Son los que dÃa a dÃa, grano a grano, van superando paredones de separatismos decimonónicos, celos inútiles y adormecedores, para construir maneras concretas de enlazar destinos culturales y sociales.
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Integración regional o continental Viernes, Noviembre 9th, 2007 a las 10:46 pm
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