Después de que la Catedral se derrumbara a consecuencias de un terremoto, el visionario Obispo de Linares, Monseñor Juan Subercaseaux fue el encargado de concebir su creación y dar inicio a las obras. Las principales características de la edificación son un gran mosaico creado por Giulio Di Girolamo, artista italiano, y el ábside construido en mármol de carrara (Murano, Italia).