Hermosos jardines del siglo XIX rodean una gran casona de dos pisos, que en sus más de ciento sesenta años de existencia, ha sido testigo y protagonista del desarrollo cultural de Chile.
Luego de la independencia, Juan Egaña redactó en esta hacienda de su propiedad la primera constitución chilena en 1823.
Diez años más tarde su hijo, Mariano Egaña, heredero de los terrenos, de la biblioteca, la casa y el parque redactó la constitución de 1833.
Durante el siglo XIX el fundo o hacienda de Peñalolén fue un lugar de reunión y descanso de personalidades como las de Camilo Henríquez, Manuel de Salas, José Miguel de la Barra, Ignacio Domeyko y Andrés Bello.