La capitanía del puerto se construyó con el objetivo de controlar el comercio de la región, comercio que a principios del 1900 crecía
multiplicándose con la ayuda de las industrias guanera, salitrera y pesquera, que comenzaban a hacer conocido al país en el desarrollo mundial. El viejo edificio de Aduanas es otro de los puntos imperdibles. Allí, durante años funcionó la aduana local, que fue erigida en el año 1866 y que concentró en documentos, hoy históricos, todo lo que llegaba y salía en aquel entonces de la región de Antofagasta. Hoy allí funciona un pequeño Museo Histórico y Natural que da cuenta del patrimonio histórico, arquitectónico y cultural, y que, junto al Centro Cultural de Mejillones, se encarga de concentrar la agenda cultural de toda la ciudad.
Visita a la comuna de Mejillones
La parroquia del Sagrado Corazón de María se inauguró en 1908, con la novedad de que fue construida en madera de pino de Oregón, material que, por supuesto, fue importado de Canadá, previo paso por los Estados Unidos. Hoy, junto a la estación ferroviaria son los dos escenarios más visitados por los habitantes de Mejillones, quienes en esta última han instalado una radio FM, llamada Mejillones, que trasmite el acontecer ciudadano, regional y, por supuesto, nacional. Todo esto en un marco de arenas blancas y límpidas playas que, visitadas por lobos marinos, petreles y pelícanos, le aportan color a un lugar increíblemente mágico y solitario que, como dice la canción, sirve “para enamorarse y volverse mejillonino para siempre”. Aunque sea por algunas horas.