A sólo 65 kilómetros al norte de la ciudad de Antofagasta se encuentra la comuna de Mejillones. Allí, la pesca se torna protagonista e invita a conocer un mar lleno de lobos marinos, petreles y pelícanos. Tradicionalmente, la principal actividad de Mejillones fue la pesca. Primero artesanal, luego a escala industrial. Lo cierto es que en los últimos años la ciudad decidió ir por más y comenzó a construir un moderno complejo portuario que servirá para hacer llegar al mundo todo lo que produce el norte de Chile. Este crecimiento industrial se ve a su vez sostenido por el desarrollo turístico que tiene la zona. Allí confluyen bellísimos miradores que han hecho de Mejillones una de las ciudades más románticas de Chile. Su arquitectura marina y sus tranquilas playas la vuelven paradisíaca e ideal para descubrir cada uno de sus rincones, donde conviven pasado y presente.
La capitanía del puerto, el viejo edificio de Aduanas, la parroquia Sagrado Corazón de María y la estación ferroviaria son algunos de los edificios históricos que el visitante no puede dejar de conocer durante alguna caminata. Todos ellos del primer cuarto del siglo XX, se encargan de mostrar no sólo el movimiento mercantil, sino también la elegancia y majestuosidad con que se construía en aquel entonces.