En Antofagasta se encontrará con edificios y recorridos que le develarán la historia y la cultura de la ciudad. Le mostraremos a continuación algunos edificios y establecimientos que no puede dejar de visitar si quiere conocer realmente la ciudad. Así usted podrá decidir sus recorridos conociendo lo mejor de la ciudad, sin perder tiempo.
Está ubicado en los Monumentos Nacionales que corresponden a la antigua Aduana de Antofagasta y el antiguo Edificio de la Gobernación Marítima. Dedicado a muestras de carácter histórico, es uno de los centros culturales de mayor importancia de la ciudad. Este museo cuenta con una colección patrimonial de cerca de nueve mil piezas, entre objetos arqueológicos, históricos y geológicos.
Séptimo de Línea es otro centro cultural importante para la región que posee vestuario, armas y elementos de la Guerra del Pacífico. Se puede visitar en el Regimiento Reforzado N° 20 La Concepción.
Administrado por la Corporación Cultural Andrés Sabella, cuenta con una pinacoteca y material iconográfico sobre el poeta Andrés Sabella. La muestra fue trasladada desde el ex edificio de la Gobernación Marítima de Antofagasta (que forma parte del Museo Regional de Antofagasta) a su actual ubicación en la Casa de la Cultura de Antofagasta.
Museo Geológico Profesor Humberto Fuenzalida Villegas, administrado por la Universidad Católica del Norte, cuenta con una colección sobre paleontología y geología. Se encuentra dentro de las dependencias de la misma universidad. La ciudad posee un significativo número de monumentos, que registran diversos procesos de la historia nacional.
El Comercio más activo se concentra en trono a la Plaza Colón, sobre la que destaca la Torre del Reloj donada por la colonia Inglesa, luego se extiende el paseo peatonal Aturo Prat, también podrá visitar el Mercado Central, donde se encuentran frutas tropicales de los oasis del desierto y una buena feria artesanal, que ofrece tejidos del altiplano.
Es el centro histórico más reciente y en ella se encuentran materiales de la vida de las oficinas salitreras, como libros de actas, cascos, afiches e indumentaria. La Casa Abaroa fue rescatada de la demolición, tras años de abandono y fue reutilizada como museo del salitre, sin fines de lucro, gracias al aporte de privados.