
Es una depresión rodeada por Sierra Orbate, en plena Cordillera de la Sal y en el borde del Salar de Atacama. Es un sorprendente espectáculo geológico de gran belleza. A 2.550 m.s.n.m., su formación se debe al constante roce de los pliegues de la corteza terrestre, constituido por rocas sedimentarias con intercalaciones de sal, yeso, clorato, borato y arcilla. El viento y la acción de otros agentes atmosféricos han tallado formas escultóricas con crestas filosas, montículos y hondonadas que lo transforman en un paisaje extraordinario. La ausencia de vida animal y vegetal, la falta de humedad, lo hacen ser el rincón más inhóspito de la tierra y fue declarado Santuario de la Naturaleza en 1982. Se recomienda una visita al atardecer para apreciar la puesta de sol y admirar el contraste de colores en un paisaje inigualable. El Valle de la Luna también es una reserva natural, en él habitan el zorro chilla y culpeo además de aguiluchos, chercanes, zorzales y otros. La Cordillera de la Sal es la responsable de la existencia de este valle y no se encuentra ninguna fuente de agua en el sector.