Se originó gracias a un pozo perforado por Corfo en 1965 por el cual, desde más de 200 m de profundidad, brota un gran chorro de agua tibia (a 23°C), que alimenta la piscina. El agua es renovada permanentemente y desaguada todas las noches para el riego de cultivos.
El pozo fue comprado por Alberto Terrazas, ingenioso minero y empresario local, quien construyó el balneario con un camping y una piscina. Sumergirse en sus aguas es realmente agradable y muy refrescante. Sorprende lo rápido que se seca el cuerpo en medio del calor desértico. (Abierto las 24 horas, todos los días del año).