En La Serena se distinguen tres características arquitectónicas en la ciudad:
colonial, minero y neocolonial. Se conserva el ordenamiento de manzanas cuadradas en torno a la plaza, el auge minero provocó el levantamiento de muchas iglesias y casas y, luego, se impuso el estilo llamado español para la construcción de edificios públicos y privados.
Por diversos conductos fueron llegando a La Serena y Coquimbo, elementos de arquitectura clásica hacia los años 1830-40.
El primer periodo de esta moda neo-clásica, que cambió la fisonomía urbana de La Serena, fue estimulado por el auge minero. La Casa Piñera, de la calle Prat, entre Balmaceda y Carrera, construida por Samuel Averell en 1845 constituye un claro exponente de dicho movimiento.