Los vinos chilenos han alcanzado un lugar de indiscutida excelencia a nivel mundial; favorecidos por los factores geográficos (suelos aptos) y climáticos (luminosidad adecuada y estaciones claramente definidas) privilegiados en este sector del mundo; además por la tradición de varios siglos de producción vitivinícola y por su visión técnica-empresarial.
Dicha excelencia viene afirmándose desde finales del siglo XVI con la conquista española, con la cual se comenzó a producir los primeros vinos en Chile. La adecuada y rápida adaptación de las cepas y la proliferación de los cultivos ubicó a Chile (a comienzos del siglo XVII), como el principal exportador de vino a las demás colonias del imperio Español.
Últimos años junto con el desarrollo económico del país, productores vitivinícolas chilenos invirtieron en nuevas y avanzadas tecnologías. Éstas, sumadas a los conocimientos de los enólogos y a la sólida tradición productiva, han optimizado la calidad y originalidad de los vinos chilenos, situándolos al nivel de los mejores y más selectos del mundo. En consecuencia, la demanda de todo el mundo, cada vez mayor, ha incrementado en forma increíble las exportaciones de vino chileno.
Características del Vino Chileno
El vino tinto chileno goza de un intenso aroma frutal, dotado de un excelente color ya que contienen en gran cantidad antocianas y polifenoles.Además son vinos suaves ya que sus taninos maduran muy rápido y los vinos de guarda se armonizan en muy corto tiempo.
El vino blanco posee aromas muy intensos y penetrantes a frutos cítricos y tropicales los cuales los convierten en favoritos. Son vinos largos, con una leve viscosidad, causada debido a su riqueza en glicerina y en etanol. La cepa mas característica y famosa de el vino blanco es la Chardonnay por su sabor equilibrado, sin excesos de dulzor ni acidez; además por el amplio rango de sabores que despliega dependiendo de dónde crece y cómo se le fermenta, puede desarrollar un gusto que va desde el semi dulce al declaradamente ácido.